El hábito de solo ver el celular
El “phubbing” es una conducta que desconecta de las demás personas y, en muchas ocasiones, crea abismos emocionales, según la terapeuta Heidy Camilo.
listindiario.com.-Coralis Orbe
¿Usas frecuentemente el celular en encuentros con amigos, pareja o familiares? ¿Pones más atención al celular que a tus conversaciones? ¿Sientes ansiedad cuando estás compartiendo y no le pones la mano al teléfono? Si tus respuestas son afirmativas, ¡cuidado! Haces “phubbing” y estás dañando tu relación con los demás.
Este término, que proviene de “phone” (teléfono) y “snibbing” (desairar), se define como el hábito de ignorar todo lo que te rodea por estar atento al teléfono.
No solo es considerado como una falta de educación o un irrespeto hacia los demás. También, según la sicóloga Heidy Camilo, es una conducta que desconecta de las demás personas y, en muchas ocasiones, crea abismos emocionales.
“Con este tipo de comportamiento se pierde la capacidad de contacto físico que es tan necesaria para los humanos”, asegura la especialista del Centro Vida y Familia.
La sicóloga enfatiza que, aunque el “phubbing” aún no está registrado en los manuales de trastornos sicológicos o siquiátricos, es un fenómeno que se presenta cada vez más en nuestra sociedad.
Cualquiera puede hacer “phubbing”
El ignorar a los demás para solo ver el celular no es una costumbre que se da en un estrato social o en una generación en específico, es decir, cualquier persona sin importar la edad puede ocasionarlo, a pesar de que en los jóvenes es más común este tipo de actitud.
La sicóloga Heidy Camilo insiste en que la conducta de solo prestar atención al celular deber ser persistente para ser considerada como “phubbing”.
Los problemas que causa el ‘phubbing’
“El uso del celular y las herramientas tecnológicas acerca a quienes están lejos y aleja a quienes están cerca”. Este es un dicho que se ha popularizado con la aparición de los teléfonos inteligentes y las redes sociales.
Cuando ignoras a tus amigos, familiares y pareja por estar pendiente solo a lo que sucede en el mundo virtual, tu relación con ellos se va desgastando y te vas aislando.
Pero con cada actor el cambio o los problemas que se pueden presentar por esta actitud son diferentes.
Según la terapeuta Heidy Camilo, en el caso de los familiares, cuando uno de los miembros desprecia o ignora a los demás por estar enfocado en el uso del móvil, crea una situación complicada en la dinámica familiar, pues la persona se convierte en una especie de fantasma en la familia. Además, se desconecta de todo.
¿Qué sucede con los amigos? De acuerdo con Camilo, cuando estás en un grupo de amigos y no interactúas, creas en tus conocidos un sentimiento de rechazo.
“Quien actúa bajo los parámetros del ‘phubbing’ va terminando la relación de amistad, y con esto se va quedando solo en términos físicos, es decir, en ocasiones sigue la amistad vía red, pero se pierde la posibilidad de abrazar, compartir sonrisas con los amigos y amigas”, señala la terapeuta.
Mientras que con la pareja, asegura la especialista, la relación se puede afectar tanto que se puede romper. De hecho, actualmente es una de las principales causas de conflictos conyugales.
“Cada vez es más común que a consulta de pareja lleguen hombres y mujeres con la queja de que en su relación existen tres elementos. Ese tercero no es una persona, se refieren al celular. Hay parejas que viven el abandono emocional y la sensación de rechazo de manera tan intensa que en ocasiones esto es causa de separaciones”, añade la terapeuta del Centro Vida y Familia Ana Simó.
Cómo ayudar
¿Conoces a alguien cercano que de repente saca su celular y se desconecta de la conversación que tiene contigo para atender el teléfono? Si quieres sacarlo de esta tóxica actitud, debes confrontarlo y verbalizar los sentimientos que experimentas cuando te sientes sustituido por una aplicación o red social.
En la familia, recomienda la terapeuta, hay que crear reglas de no usar el celular durante ciertas actividades, para poder parar este hábito.
“El uso de celulares inteligentes es actualmente una necesidad tanto para la vida profesional, académica y personal. Pero el uso excesivo de esta herramienta no puede alejarnos de lo que nos hace humanos: el calor de un abrazo, la belleza de la naturaleza, la simplicidad del día a día, en fin, el contacto físico y la convivencia humana”, recuerda la experta.
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¿POR QUÉ SE DA EL ‘PHUBBING’?
En la investigación “Phubbing y las relaciones interpersonales en adolescentes”, realizada para la universidad Rafael Landívar de Guatemala, se explica que varios estudiosos de conducta aseguran que el “phubbing” puede darse entre dos posturas: por cambios negativos en el comportamiento humano, ya que puede alterar la convivencia y generar nuevas enfermedades mentales. Mientras que la otra es que “las nuevas generaciones se aislarán del resto de los familiares al ocupar horas enteras en el teléfono inteligente”, lo que promueve la soledad, incomunicación, ansiedad, depresión y pérdida de identidad personal.
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25/11/16
7/6/15
La adicción a las compras será considerada un trastorno siquiátrico 07-06-15
La adicción a las compras será considerada un trastorno siquiátrico
Es más que simple consumismo. La próxima edición del "Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales" de Estados Unidos catalogará la compra compulsiva dentro de su listado de patologías.
Una novedad, ya que hasta ahora la impulsividad por comprar sólo se consideraba parte del trastorno bipolar -en el que los pacientes se sienten exaltados anímicamente, por lo que gastan dinero de manera desproporcionada-, de la depresión o una conducta característica de personas con niveles elevados de ansiedad.
El siquiatra de la Clínica Las Condes, especialista en adicciones, Daniel Seijas, reconoce que le han llegado pacientes con síntomas de compra compulsiva, sin que esté presente otra patología.
Pacientes que gastan un millón y medio de pesos al mes por la sola satisfacción que les produce el acto de comprar.
Características del mal
El 6% de las mujeres y 5,5% de los hombres en Estados Unidos sufren esta patología, y las cifras van en aumento.
En nuestro país no hay estudios al respecto, pero la sicóloga y docente de la Universidad Central, Marisol Unirazo, cree que no sería difícil que en Santiago el número sea similar.
Sin embargo, agrega, "es un mal subdiagnosticado, ya que los pacientes en general sólo llegan a tratarse si son impulsados por su familia o motivados por algún otro trastorno".
¿Cuándo se puede hablar de adicción? Según el doctor Seijas, es normal excederse alguna vez en las compras, pero es tajante al dar a conocer las características del adicto: "La conducta se vuelve repetitiva, no controlable, afecta a la persona y a los demás tanto en la parte económica como en la generación de conflictos. El paciente es consciente del problema, pero no logra controlarlo".
Y no importa si es hombre o mujer, ni la condición social, aunque sí se ha visto que esta adicción suele presentarse con mayor frecuencia en las personas de edad media.
La sicóloga Marisol Unirazo sabe por experiencia propia que estos pacientes pierden el juicio de realidad. Hace poco atendió a una mujer que no pudo terminar el tratamiento debido a la bancarrota en que terminó debido a sus compras excesivas.
"Tener el objeto no le da ningún tipo de goce, es el acto de comprarlo el que genera placer. En ese momento se cumple una mínima fantasía de poder, pero la verdad es que ese objeto no lo va a compensar y por eso se vuelve compulsivo", explica.
El clóset de Amelia S. está atiborrado de ropa. Muchas prendas siguen con la etiqueta puesta porque nunca las ha usado, pero eso no es un impedimento para que siga comprando.
Cuando va al mall no puede dejar de salir cargada de bolsas.
"Cuando me gusta algo y no me lo compro me queda dando vueltas en la cabeza. Puedo volver al día siguiente a comprármelo o incluso, aunque vaya saliendo del mall, doy media vuelta en el auto y voy a buscarlo. He quedado medio desfinanciada por comprarme abrigos, por ejemplo, y después me siento culpable. Duele ver el clóset con tanta ropa que no me he puesto, y ahí me pregunto: ¡para qué me compré poleras si tengo tantas!".
La culpa que siente Amelia es propia de la adicción, y como explica el siquiatra de la Clínica Alemana, Alejandro Koppmann, "la culpa hace que a veces estos pacientes lleguen a ocultar su conducta a sus cercanos y amigos".
Para terminar con la adicción, lo primero que hacen los especialistas es ver cuáles son los factores que le provocan la ansiedad al paciente y qué conflictos hacen que busque la satisfacción en la compra.
"Lo segundo es tratar de controlar la conducta, ayudarle en el manejo de la ansiedad y resolución de conflictos", explica Seijas.
También se usan fármacos, como antidepresivos, y ayudas conductuales, como aconsejarle al paciente que no maneje dinero, que utilice sólo tarjetas en las que pueda controlar sus gastos, que salga con un chaperón, o que por un tiempo le encargue a alguien hacerle las compras.
Amelia está tratando de salir de su adicción y de dejar atrás la época en que visitaba el mall tres veces en una semana.
"Es un esfuerzo, pero estoy tratando de no comprar tanto. Por ejemplo, ahora en las liquidaciones he tratado de no ir a las tiendas o intento ponerme un límite de plata para gastar. También es bueno ir con mi hija. Si voy con ella me controlo más", señala.
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adicciones
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