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30/11/16
La intimidad entre los abuelos y los nietos adultos podría aliviar la depresión [30-11-16]
La intimidad entre los abuelos y los nietos adultos podría aliviar la depresión
Fortalecer los vínculos familiares debe ir más allá del núcleo familiar y los hijos pequeños, afirman los investigadores
Una buena relación entre los abuelos y sus nietos adultos puede proveer una mejora psicológica para ambas generaciones, según un estudio reciente.
Los investigadores del Colegio de Boston (Boston College) hallaron que este tipo de vínculo íntimo se relacionaba con menos síntomas de depresión tanto entre los adultos mayores como entre los jóvenes. Y mientras más cercanos eran los vínculos emocionales, mayor era el beneficio, hallaron.
Para llevar a cabo el estudio, Sara Moorman, profesora asistente del departamento de sociología, y Jeffrey Stokes, un candidato a doctorado en sociología en el Colegio de Boston, examinaron los datos de encuestas con 376 abuelos y 340 nietos, recolectados entre 1985 y 2004. En promedio, los abuelos nacieron en 1917 y los nietos en 1963.
El estudio también mostró que los abuelos que proveían un respaldo tangible a sus nietos, lo que incluía realizar tareas del hogar, dar consejos, u ofrecer algo de dinero, y que a su vez recibían un respaldo similar de sus nietos, eran los que menos síntomas de depresión presentaban. Sin embargo, ese tipo de respaldo no afectó el bienestar psicológico de los nietos, anotaron los investigadores.
Por otro lado, los abuelos con el aumento más significativo en los síntomas de depresión recibían un respaldo tangible, pero no lo ofrecían, apuntaron los investigadores. Los autores sugirieron que los abuelos que reciben ayuda pero que no la hacen recíproca podrían sentirse mal o frustrados sobre tener que depender de sus nietos.
Los autores del estudio concluyeron que fortalecer los vínculos familiares debería ir más allá de la familia nuclear y los niños pequeños. Añadieron que los nietos adultos que ofrecen un respaldo tangible a sus abuelos y que permiten que sus abuelos les den algo a cambio, podrían ayudar a reducir sus síntomas de depresión.
Moorman, que también trabaja en el Instituto del Envejecimiento del Colegio de Boston, presentará los hallazgos el lunes en la reunión anual de la Asociación Americana de Sociología (American Sociological Association), en la ciudad de Nueva York.
Los datos y las conclusiones de las investigaciones presentadas en reuniones médicas se deben considerar como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.
1/11/16
Acompañar al paciente con depresión
Acompañar al paciente con depresión
¿Uno de tus seres queridos ha sido diagnosticado con esta alteración del ánimo? Tu apoyo puede ser importante para su recuperación.
listindiario.com.-Jaclin Campos
¿Tienes un familiar cuya conducta y humor han cambiado al punto de que no se desenvuelve bien en la esfera social, familiar o laboral? Ponte en alerta. Pensamientos negativos (o catastróficos), desesperanza, sentimientos de inutilidad y baja autoestima, autocrítica, irritabilidad, ansiedad y anhedonia (falta de interés incluso en actividades que antes se disfrutaban) advierten de un posible caso de trastorno depresivo.
Estas señales se acompañan, además, de síntomas físicos como alteraciones del sueño, cambios en los hábitos alimenticios, problemas gastrointestinales o dolor de cabeza.
Pero antes de precipitarte y hacer un “diagnóstico” por tu cuenta, debes investigar sobre la depresión y sus síntomas. La recomendación la hace el psicólogo René Omar García, quien advierte que, de sospechar que un ser querido sufre depresión, debes buscar ayuda profesional.
Si el psicólogo o psiquiatra determina que, en efecto, la persona sufre esta alteración del ánimo, tu acompañamiento y apoyo serán importantes para su recuperación.
Cómo ayudar a un familiar depresivo
Cerca de 350 millones de personas en el mundo padecen depresión, estima la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Con motivo del recién pasado Día Mundial de la Salud Mental y debido al avance de este trastorno, que altera diferentes esferas de la vida y puede conducir incluso al suicidio, el organismo internacional lanzó la campaña de concienciación “Hablemos de la depresión”.
Aparte de los 350 millones de afectados, la depresión preocupa a sus familiares y relacionados, que, en ocasiones, no saben cómo ayudar a sus seres queridos.
Si es tu caso, no olvides que la depresión clínica es una enfermedad. En su aparición, como señala el psicólogo René Omar García, inciden factores biológicos, fisiológicos, hereditarios y socioculturales.
“Tener depresión no significa ser débil de carácter frente a la vida”, dice el profesional de la conducta. “La persona está viviendo una enfermedad que necesita ser tratada”.
¿Cómo ayudar, entonces? García te da algunas pautas para que sepas qué hacer ?y qué no? al lidiar con un familiar depresivo.
1 Evita los discursos que parecen sacados de un libro de autoayuda. “La depresión no se quita con buenas intenciones”, advierte García.
Recitarle a un depresivo una lista de razones por las que no debe sentirse mal o una dosis de frases positivas podría tener el efecto contrario al deseado: incrementar su sentimiento de frustración y minusvalía.
Como reza el proverbio bíblico: “Dedicarle canciones al corazón afligido es como echarle vinagre a una herida o como andar desabrigado en un día de frío”.
2 Busca ayuda profesional. El paciente que cuenta con acompañamiento familiar a lo largo de su terapia tiene mejor pronóstico. Asegúrate de que acuda a sus sesiones y, si es el caso, que tome su medicación.
3 No argumentes; actúa. En lugar de decirle que salga a caminar porque el ejercicio al aire libre levantará su ánimo, pídele que te acompañe a dar un paseo.
“Más que darle un discurso, regálale tu tiempo y tu compañía. Eso hace que sienta que no está solo”, comenta García.
4Ten paciencia. A veces parecerá que el depresivo no quiere tu ayuda y esto podría hacerte sentir irritado e impaciente.
Al respecto, el psicólogo explica: “No es que no se quiere dejar ayudar, él quiere que lo ayuden, pero una de las conductas que expresa el depresivo a veces es comunicar como que no le interesa la ayuda, porque él tiene desesperanza”.
5 Sácalo de su aislamiento. Aunque le cueste, poco a poco puedes involucrarlo en actividades que lo saquen de su estado de aislamiento y fastidio. Procura que no se encierre solo entre cuatro paredes todo el día, sin ver la luz del sol o sin arreglarse.
“Hay que sacar del cuarto al depresivo y evitar que esté solo la mayor parte del tiempo”, aconseja García.
Si te es posible, aléjalo de la televisión (“la televisión no ayuda mucho, porque es una forma de evadir”) y trata de que se entretenga con actividades que estimulen su cerebro (leer, dibujar, apreciar arte).
6No resuelvas todos sus problemas y diligencias. Si arreglas su dormitorio, realizas todas sus diligencias, compras sus medicamentos y su ropa, su sensación de minusvalía y su dependencia aumentan.
“Es bueno que la persona depresiva dé pasitos de avance”, expresa García.
7Permítele ayudar. “La persona está pasando por una depresión, pero sigue teniendo sus talentos y cualidades”, recuerda García.
Por tanto, es bueno que solicites su colaboración en tareas que sabes que está en capacidad de cumplir. Así no se sentirá como una carga.
8Aprende a escuchar. Aunque no le digas qué hacer, el escucharlo, mirarlo a los ojos, tomarle la mano... son gestos que lo harán sentirse comprendido.
Evita frases como “Te entiendo”. Si nunca has atravesado por una depresión, en realidad no sabes cómo se siente.
Trata, a pesar de eso, de tener empatía y de hacerle saber que cuenta contigo.
9 Aprende a lidiar con sus quejas. Cuando se queje, ayúdalo a identificar sus pensamientos negativos y a reemplazarlos por algún pensamiento alterno. No niegues su sentimiento. Haz, sutilmente, que cambie el tema.
10 Ocúpate de ti mismo. Si eres el principal acompañante de una persona depresiva, tienes que cuidarte, dedicarte tiempo, divertirte sin sentir culpa (eso aplica de manera especial para las madres, que suelen manejar mucha culpa). Mientras mejor te sientas, mejor vas a cuidar de tu ser querido.
¿Uno de tus seres queridos ha sido diagnosticado con esta alteración del ánimo? Tu apoyo puede ser importante para su recuperación.
listindiario.com.-Jaclin Campos
¿Tienes un familiar cuya conducta y humor han cambiado al punto de que no se desenvuelve bien en la esfera social, familiar o laboral? Ponte en alerta. Pensamientos negativos (o catastróficos), desesperanza, sentimientos de inutilidad y baja autoestima, autocrítica, irritabilidad, ansiedad y anhedonia (falta de interés incluso en actividades que antes se disfrutaban) advierten de un posible caso de trastorno depresivo.
Estas señales se acompañan, además, de síntomas físicos como alteraciones del sueño, cambios en los hábitos alimenticios, problemas gastrointestinales o dolor de cabeza.
Pero antes de precipitarte y hacer un “diagnóstico” por tu cuenta, debes investigar sobre la depresión y sus síntomas. La recomendación la hace el psicólogo René Omar García, quien advierte que, de sospechar que un ser querido sufre depresión, debes buscar ayuda profesional.
Si el psicólogo o psiquiatra determina que, en efecto, la persona sufre esta alteración del ánimo, tu acompañamiento y apoyo serán importantes para su recuperación.
Cómo ayudar a un familiar depresivo
Cerca de 350 millones de personas en el mundo padecen depresión, estima la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Con motivo del recién pasado Día Mundial de la Salud Mental y debido al avance de este trastorno, que altera diferentes esferas de la vida y puede conducir incluso al suicidio, el organismo internacional lanzó la campaña de concienciación “Hablemos de la depresión”.
Aparte de los 350 millones de afectados, la depresión preocupa a sus familiares y relacionados, que, en ocasiones, no saben cómo ayudar a sus seres queridos.
Si es tu caso, no olvides que la depresión clínica es una enfermedad. En su aparición, como señala el psicólogo René Omar García, inciden factores biológicos, fisiológicos, hereditarios y socioculturales.
“Tener depresión no significa ser débil de carácter frente a la vida”, dice el profesional de la conducta. “La persona está viviendo una enfermedad que necesita ser tratada”.
¿Cómo ayudar, entonces? García te da algunas pautas para que sepas qué hacer ?y qué no? al lidiar con un familiar depresivo.
1 Evita los discursos que parecen sacados de un libro de autoayuda. “La depresión no se quita con buenas intenciones”, advierte García.
Recitarle a un depresivo una lista de razones por las que no debe sentirse mal o una dosis de frases positivas podría tener el efecto contrario al deseado: incrementar su sentimiento de frustración y minusvalía.
Como reza el proverbio bíblico: “Dedicarle canciones al corazón afligido es como echarle vinagre a una herida o como andar desabrigado en un día de frío”.
2 Busca ayuda profesional. El paciente que cuenta con acompañamiento familiar a lo largo de su terapia tiene mejor pronóstico. Asegúrate de que acuda a sus sesiones y, si es el caso, que tome su medicación.
3 No argumentes; actúa. En lugar de decirle que salga a caminar porque el ejercicio al aire libre levantará su ánimo, pídele que te acompañe a dar un paseo.
“Más que darle un discurso, regálale tu tiempo y tu compañía. Eso hace que sienta que no está solo”, comenta García.
4Ten paciencia. A veces parecerá que el depresivo no quiere tu ayuda y esto podría hacerte sentir irritado e impaciente.
Al respecto, el psicólogo explica: “No es que no se quiere dejar ayudar, él quiere que lo ayuden, pero una de las conductas que expresa el depresivo a veces es comunicar como que no le interesa la ayuda, porque él tiene desesperanza”.
5 Sácalo de su aislamiento. Aunque le cueste, poco a poco puedes involucrarlo en actividades que lo saquen de su estado de aislamiento y fastidio. Procura que no se encierre solo entre cuatro paredes todo el día, sin ver la luz del sol o sin arreglarse.
“Hay que sacar del cuarto al depresivo y evitar que esté solo la mayor parte del tiempo”, aconseja García.
Si te es posible, aléjalo de la televisión (“la televisión no ayuda mucho, porque es una forma de evadir”) y trata de que se entretenga con actividades que estimulen su cerebro (leer, dibujar, apreciar arte).
6No resuelvas todos sus problemas y diligencias. Si arreglas su dormitorio, realizas todas sus diligencias, compras sus medicamentos y su ropa, su sensación de minusvalía y su dependencia aumentan.
“Es bueno que la persona depresiva dé pasitos de avance”, expresa García.
7Permítele ayudar. “La persona está pasando por una depresión, pero sigue teniendo sus talentos y cualidades”, recuerda García.
Por tanto, es bueno que solicites su colaboración en tareas que sabes que está en capacidad de cumplir. Así no se sentirá como una carga.
8Aprende a escuchar. Aunque no le digas qué hacer, el escucharlo, mirarlo a los ojos, tomarle la mano... son gestos que lo harán sentirse comprendido.
Evita frases como “Te entiendo”. Si nunca has atravesado por una depresión, en realidad no sabes cómo se siente.
Trata, a pesar de eso, de tener empatía y de hacerle saber que cuenta contigo.
9 Aprende a lidiar con sus quejas. Cuando se queje, ayúdalo a identificar sus pensamientos negativos y a reemplazarlos por algún pensamiento alterno. No niegues su sentimiento. Haz, sutilmente, que cambie el tema.
10 Ocúpate de ti mismo. Si eres el principal acompañante de una persona depresiva, tienes que cuidarte, dedicarte tiempo, divertirte sin sentir culpa (eso aplica de manera especial para las madres, que suelen manejar mucha culpa). Mientras mejor te sientas, mejor vas a cuidar de tu ser querido.
8/9/15
Compartir más tiempo en familia tiene que ver más con la felicidad [8-9-15]
Psicólogos sociales afirman que compartir más tiempo en familia tiene que ver más con la felicidad
terra.cl
Académicos de Psicología Social de la Universidad de Talca, que realizan un estudio sobre las emociones, afirman que compartir con otras personas y pasar más tiempo en familia son aspectos que tienen que ver más con la felicidad, que la obtención de logros, tales como una mayor reputación o recompensas materiales, de estatus y reputación.
El catedrático chileno de la Universidad del País Vasco e investigador en psicología social, Darío Páez, que junto a otros colegas del Maule forma parte de la investigación al respecto, expresó que una "definición minimalista" de felicidad es "una evaluación global satisfactoria de la vida, una especie de juicio cognitivo, que haya más emociones positivas que negativas en las personas, aunque ellas tengan preocupaciones o molestias".
Páez dijo que "por ejemplo, pasar las navidades con la familia o estar con ella mejora el bienestar, hay más felicidad".
Al mismo tiempo, afirmó que todas las actividades de ocio, de tipo lúdico y pasivo, como el uso de video juegos, entretención en línea y salir a festejar con los amigos, ir a bailar y beber alcohol, "tiene mucha menor relación con el bienestar que lo que la gente cree", a diferencia de la práctica de otras actividades, por ejemplo, las artísticas.
En tanto, el académico Emilio Moyano, investigador principal del proyecto, precisó que este trabajo está orientado a estudiar la felicidad y el pesar vinculados al estilo de decisión.
"Siempre -dijo Moyano-, estamos en proceso de decidir cosas: qué compro para comer, qué locomoción tomo, qué hago con mi tiempo libre, desde decisiones cotidianas hasta más trascendentales, como con quién me caso. Y estas decisiones traen consecuencias emocionales de las que nos podemos lamentar después. Hablamos de pesar respecto a una decisión tomada en el pasado y que podría haber sido distinta. Es lo que hace singular el pesar del resto de las emociones", argumentó. Agregó que las personas tienen cierta manera de tomar decisiones que les puede generar pesar o no.
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