1/10/06

La Suicidiología, hoy

Es imprescindible el reconocer la relación entre el suicida y el delincuente, aunque aún más necesario sea reconocer que al estudiar este fenómeno se admita que el mismo no tiene un único mecanismo, pues, las interpretaciones que correspondientes al suicidio se hacen, bien pueden resultar en realidades que se llaman homicidios o accidentes, o actos suicidas, o amenazas subjetivas de suicidio, o abiertamente chantajes suicidas, porque las informaciones que posteriormente se obtienen son muy diversas.


La suicidiología, rama de la Tanatología moderna, es una ciencia nueva de mucho interés y de mucho campo que amerita un estudio especial en relación a los grandes asuntos medicolegales. Primero al definir el suicidio, luego en las formas básicas que éste adopta y, en tercer lugar, al estudiar las principales etiologías que ha puesto en evidencia la medicina legal, en particular.


El concepto de suicidio que engloba la suicidiología está íntimamente relacionado con los puntos de vista de la psiquiatría, psicología, sociología y estadística, ya que cuando mencionamos la acepción suicidio, de inmediato viene a la memoria un nombre que ha influido en una de estas áreas; y, porque la suicidiología desea adquirir su propio enfoque, y no que éste sea monopolizado por una ciencia o disciplina, en particular.


Concepto de suicidio. En principio, el suicidio es la muerte que sobreviene tras una conducta autodestructiva auténtica o de autoeliminación; es necesaria la especificación, dado que existen actitudes autodestructivas que no tienen motivaciones suicidas, y no son, por lo tanto, suicidio consumado. No estudiamos aquí la conducta suicida, sino el acto mismo, como una forma de muerte violenta, de gran valor medicolegal.


En ese sentido, debemos valorar definiciones de Émile Durkheim, cuando lo define diciendo: «se llama suicidio, a toda muerte que resulte, mediata o inmediatamente, de un acto, positivo o negativo, realizado por la víctima misma»; el profesor Karl A. Menninger, en su obra El hombre contra sí mismo (1952), ha popularizado la idea de que todo suicidio constituye un “homicidio de sí mimo”, estableciendo que «es una muerte en la que se combina en la misma persona el asesino y el asesinado»; y que en todo acto suicida se necesitan, propiamente dicho, tres elementos internos: «el elemento de muerte, el elemento de matar y el elemento de ser matado» También consideramos lo expresado por Shneidman, cuando dice: «El término “suicidio” se define como “el acto humano de autolesionarse con la intención de acabar».


Tipos de suicidio. Dentro de la sociología de É. Durkheim se reconocen:

1. El suicidio altruista, en el que el individuo siente que le ha fallado a la sociedad por lo que decide suicidarse, como en el caso de los harakiri;

2. El suicidio egoísta en donde al no tener relaciones afectivas siente que su muerte no será tomada en cuenta por nadie; y


3. El suicidio anómico, uno de los más frecuentes en esta época, y donde el individuo se siente seguro en sus relaciones pero un día todo es inseguro e incierto por lo que sufre de frustración y así puede llegar a cometer el acto.

Dentro del plano psicológico los factores serían conductas esquizofrénicas, paranoides, demencias, y conductas dependientes e imitativas las que se convertirían en suicidios.


Etiología de los suicidios. La base para una etiología medicolegal de los suicidios depende de que aceptemos que el acto suicida comprende un conjunto de acciones situada necesariamente entre la voluntad y la intencionalidad, entre la imputabilidad y la culpabilidad del agente. En ese sentido es que se habla de modalidades del suicidio, que son de gran valor para el médico forense. Entre estas categorías debemos citar:


1) El consumando o suicidio: Ha realizado ya el acto autodestructivo, tendiendo en cuenta conciencia del hecho.


2) El suicidio no consumado: El sujeto posee la conciencia real de lo que intenta hacer, y es detenido por la responsabilidad que implica la tentativa de la comisión del acto suicida.


3) El chantaje suicida: no es una acción suicida real, sino donde se utiliza el símbolo del suicidio para conseguir uno o más fines.


4) Amenaza real de suicidio: Esta forma de presión sobre los demás está determinada por la imprecisión o la confusión, o la indecisión, y la conciencia cambiante del sujeto que lo emplea como una formad de autoagresión.

5) Acción suicida frustrada: Es cuando el sujeto ha recurrido al suicidio, y sin que él despliegue acción alguna, le salvan la vida.


6) Pseudosuicidio: Se admite cuando el sujeto hace uso accidental de medios suicidas, o cuando de forma deliberada el sujeto sabe que no va a morir, utiliza fórmulas suicidas, dando a conocer el hecho en forma directa o indirecta.

7) Intención auténtica de suicidio: En este caso se comunica la intención suicida, aunque no se desarrolla la acción antisuicida.


8) Acto suicida con ejecución indirecta: Se produce cuando un sujeto con una intención suicida, provoca o logra que otro lo elimine.


9) Ideación suicida: Es la idea de suicidarse en momentos en que surge una situación o ruptura trágica. La ideación suicida es elaborada por el sujeto en relación al acto suicida.


Todos estos temas son imprescindibles para que se introduzcan otros como la autopsia psicológica, que es la caracterización retrospectiva de la personalidad y la vida de una persona ya fallecida, utilizando por supuesto un método indirecto o diferencial, se trata de obtener información del occiso a través de terceras personas que en vida lo conocieron íntimamente. Ya me referí a ella en el caso Daniel Martich, pero no fui entendido.