13/10/17

El cerebro y los trastornos alimenticios [13-10-17]


El cerebro y los trastornos alimenticios

Un grupo de científicos descubrió que el cerebro femenino responde de manera diferente que el masculino cuando está expuesto a ciertas palabras relacionadas a la imagen física.

Los descubrimientos podrían aportar una explicación al por qué por cada hombre 10 mujeres desarrollan la anorexia y bulimia.

El estudio, realizado en la Universidad Hiroshima de Japón, aparece en la última edición del British Journal of Psychiatry.

Los desórdenes alimenticios constituyen un gran problema en Gran Bretaña. Se calcula que por lo menos 165.000 personas, 90% mujeres, sufren de alguno y que una de cada 10 morirá por causa de su condición.

Enfermedades mentales

Tanto la anorexia, que implica privar al cuerpo de comida, y la bulimia, un ciclo de hambre y vómito, están estrechamente vinculadas a las enfermedades mentales.

En la actualidad, la mayoría de las muertes entre pacientes psiquiátricos ocurre entre los que padecen de uno de estos dos desórdenes alimenticios.

Pero hasta el momento, no se había encontrado una explicación al por qué las mujeres sufren de estos males.

A pesar de que la composición genética influye de alguna manera, los problemas con la alimentación también pueden ser el producto del estrés en la escuela, depresión y hasta la pérdida de un familiar o amigo.

El último estudio se inclina hacia una causa fisiológica.

Los científicos utilizaron 13 hombres y 13 mujeres y los expusieron a una serie de exámenes en los que se les pidió que leyeran dos grupos de palabras.

Palabras desagradables

Uno consistía de palabras desagradables que describían la imagen física, mientras que el otro era un grupo de palabras neutrales.

A cada persona se le pidió que clasificara las palabras de acuerdo a cuán agradable o desagradable le parecían.

Al mismo tiempo, los investigadores captaron el funcionamiento de sus cerebros, utilizando imágenes de resonancia magnética para medir cuáles partes del cerebro se activaba más durante el experimento.

Los resultados mostraron que, entre las mujeres, las palabras desagradables estimulaban una parte del cerebro llamada la amígdala, que se activa cuando una persona cree que está en peligro.

Pero entre los hombres, esta parte del cerebro mostró poca actividad durante las pruebas. En cambio, usaron una parte del cerebro llamada corteza medial prefrontal, que se vincula a la racionalización de la información.

"La falta de activación en la amygdala entre los hombres sugiere que ellos tal vez no procesen las palabras desagradables sobre la imagen física como información amenazadora, mientras que las mujeres sí lo hacían", dijeron los científicos.

"Nuestros resultados sugieren que los hombres procesaron las palabras de manera más cognitiva que emocional. Por el otro lado, las mujeres las procesaban de manera más emocional".

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